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Calderón, como Echeverría y López Portillo

October 29, 2009
PORTAFOLIOS
* CALDERON PIERDE EL RUMBO
* AHORA ATACA A EMPRESARIOS
* DESECHA LA VIA ALEMANA; ADOPTA LA SOCIALISTA
DE JOSE A. PEREZ STUART
Extraviado ideológicamente.
Aislado políticamente de sus aliados naturales.
Desesperado ante una crisis que no sabe cómo enfrentar.
Rechazado su programa económico por todos los sectores y partidos…
El Presidente mexicano, Felipe Calderón, parece haber perdido el rumbo y, con ello, asumir una posición que también por el desencanto producido por sus medidas económicas adoptadas y fallidas, dos de sus antecesores, Luis Echeverría y José López Portillo, también adoptaron: culpar a los empresarios.
México, como el resto de los países, vive una crisis económica, que se ve profundizada por dos elementos fundamentales:
A) La dependencia económica que tiene con su vecino del norte, Estados Unidos, país con el cual tiene casi el 80% de su intercambio comercial.
B) La dependencia que tienen las finanzas públicas de las exportaciones de petróleo.
La caída tanto de los indicadores estadunidenses como de los precios del crudo, han golpeado a la economía mexicana, a la que sucesivos gobiernos –incluyendo al actual– la han hecho depender de las ventas de crudo en los mercados internacionales.
Sin embargo, tanto el gobierno actual de Felipe Calderón como el inmediato anterior, encabezado por Vicente Fox, no han satisfecho las expectativas de la población, ya que a diferencia de lo que ocurre en todo país democrático cuando se produce la alternancia en el poder, en México no se ha producido cambio alguno.
Es decir, en México todo ha cambiado para seguir exactamente igual.
Los gobiernos de Fox y Calderón no han dado un giro, como el que se está produciendo hoy en los Estados Unidos con Obama, ni como el que se produjo con Bush luego del mandato de William Clinton, sino que han construido gobiernos híbridos, en donde los principios se han sacrificado en aras de alianza con grupos del viejo partido en el poder.
En el caso de Calderón, su principal alianza es con elementos que pertenecen a los grupos del ex Presidente Ernesto Zedillo –un hombre que luego de producir la más grave crisis económica del país, frenó la modernización emprendida por su antecesor– y la millonaria dirigente de los maestros de las escuelas gubernamentales, Elba Esther Gordillo.
Mientras más sólida ha sido la alianza de Calderón con esas fuerzas del anciano régimen, ha ido perdiendo el consenso de las demás fuerzas sociales, incluidas las que de manera natural eran aliadas del PAN (Partido Acción nacional).
La prueba más evidente de lo anterior es el programa económico para 2010, que se debate actualmente en el Congreso mexicano.
Calderón tenía dos opciones:
1) La socialista, tipo España, de pretender enfrentar la crisis con más impuestos para favorecer las finanzas en del gobierno, en vez de las de los particulares.
2) La no socialista, como la que se emprende en Alemania, donde lo que se busca es reactivar la economía mediante el incremento de la capacidad de compra de los ciudadanos, al bajarles los impuestos.
La reducción en los impuestos representa:
A) Incrementar en términos reales los ingresos de las personas y las familias.
B) Favorecer la capacidad de compra.
C) Inducir a la formación de capitales.
D) Contribuir a la capacidad de ahorro de la población y los empleadores.
E) Generar incentivos para la mayor inversión.
F) Finalmente, si hay más consumo, hay más producción, más empleo y más impuestos; mayores ingresos para el Estado.
Calderón optó por la vía socialista.
De tal suerte que busca incrementar los impuestos a la ciudadanía. Carcomer, aún más, la capacidad de compra, de ahorro y de inversión.
Nisiquiera la totalidad de los miembros de su partido lo apoya. Todas las demás fuerzas políticas del país se oponen a ese afán de encarecer la vida. Los empresarios le han dado la espalda, al mostrar que más impuestos, sobre los mismos que los pagan, no ayuda a la generación de empleos, que es lo que el país necesita.
Ante su desesperación, derivada del aislamiento, de la pérdida de consenso en que ha caído, Calderón sion embargo acaba de lanzarse contra los empleadores del país, contra lols empresarios, al señalar que los empresas que más ingresos generan son las que evaden los pagos al fisco.
Esta aseveración de Calderón es sumamente peligrosa:
1.- Si es cierto lo que dice, y tiene elementos para comprobarlo, está obligado a emprender una acción penal contra los empresarios del país. Lo tiene que hacer por ley.
2.- Es dificil de creerle, por lo demás, ya que las grandes empresas son las que están sometidas a constantes revisiones fiscales. Son las que más impuestos pagan, en contraste con millones de ciudadanos que no cubren pago alguno al fisco, en virtud de que el gobierno se atreve a incorporarlos al ejército de causantes, de contribuyentes, por cuestiones políticas y electorales.
3.- Pero lo más dramático de todo es que la crítica de Calderón ha recordado a Luis Echeverría y a José López Portillo, ex Presidentes mexicanos que ante los resultados fallidos de sus propuestas económicas, terminaron culpando a los empresarios de la crisis.
Esto último es lo políticamente más grave.

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