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Diputados y Gobernadores vs el Presiencialismo

November 17, 2009

PORTAFOLIOS

* OTRA DERROTA PARA CALDERON…MODERNIZA AL PAIS

* LOS ESTADOS GANAN SOBERANIA: EL PRESIDENCIALISMO, PIERDE

* EL “GRAN HERMANO” DEJA DE SOMETER A LOS GOBIERNOS ESTATALES

DE JOSE A. PEREZ STUART

El presupuesto que permite gastar a los estados sin la fiscalización del gobierno central, es una carambola de dos bandas:

1.- Constituye una derrota más para el gobierno mexicano de Felipe Calderón y

2.- Golpea mortalmente los residuos del presidencialismo del que se había beneficiado la actual administración mexicana para someter a los gobernadores de la oposición.

En efecto, en los primeros minutos de este martes 17 de noviembre, el Congreso mexicano aprobó el nuevo Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año. Y lo políticamente más relevante es que se dio un avance positivo para terminar en México con el control que el Presidente mantenía sobre los gobiernos de los estados, al suministrarles recursos económicos, año con año, sujetos a controles que constituían la pérdida real de soberanía, de independencia de las entidades formadoras del llamado Pacto Federal.

Mediante la antigua forma de aportación de recursos, los gobiernos de los estados mexicanos parecían más bien oficinas dependientes del Presidente de la República en funciones, ya que la dotación de dinero estaba convertida en una especie de dádiva, aún así sujeta a un estricto régimen que no les permitía emplearlo en obras realmente necesarias.

Así es, bajo el antiguo esquema, de antemano se asignaban recursos a los estados a determinados rubros de los cuales no podían desviarlos a áreas prioritarias, so pena de hacerse reos de castigos. De esa manera el Presidente de la República mantenía el control sobre los gobiernos de los estados, dado que mediante auditorías realizadas por oficinas del propio gobierno federal, se podía sancionar a los gobernadores de la República.

Las más de las veces, los recursos se destinaban a sectores que no eran indispensables, pero como así estaban previamente estipulados, no podían utlizarse en áreas donde sí eran indispensables.

Ahora los gobiernos ya no btendrán al “Gran Hermano” detrás de ellos, para someterlos, para presionarlos.

Precisamente en las horas previas a que el Comgreso mexicano realizara modificaciones a los programas de ingresos y gastos para el año próximo, funcionarios del gobierno federal ejercieron presión sobre los gobernadores de los estados para que éstos influyeran entre los diputados para que se aprobara el proyecto económico para el año 2010, tal y como había sido delineado por el equipo de Felipe Calderón.

Sin embargo, actuando de manera unida, legisladores y gobernadores asestaron una nueva derrota política para el gobierno del Presidente mexicano Calderón, al modificar el proyecto y liberar, de una vez por todas, a los gobiernos de la presión político-económica del Poder Ejecutivo.

Por supuesto, una vez que fue aprobado el nuevo programa para el año próximo, y los gobiernos de los estados logran un sustancial avance frente al otrora omnímodo poder presidencial mexicano, los políticos allegados a Calderón consideraron era reforma como negativa.

Pero lo cierto es que es positiva.

Permite herir mortalmente al presidencialismo, que tanto daño ha hecho a México.

El llamado “federalismo” se ve robustecido con una determinación de esa naturaleza, que permite que los estados ganen en soberanía.

Hay que recordar que a diferencia de lo sucedido en Estados Unidos, en México no existían estados al consumarse la independencia frente a la corona española. Había “provincias”. Pero al operar en México los agentes de potencias favorecedoras del esquema republicano, impusieron un modelo ajeno que comprendió la creación de estados, que conforme permitieron el desarrollo de un sólido peso político para la consolidación del Presidente en funciones, entraron en un proceso de constante tensión con el gobierno central.

Lo que ahora acontece en México es histórico, pero benéfico y sano para un auténtico federalismo, que en teoría debería estar fundado sobre la soberanía de los estados. En la práctica ésto no era así. Ahora corresponde a los congresos estatales el poder fiscalizar a los gobernantes locales,para el sano uso del dinero público.

Hay quienes están demandando que el Presidente mexicano Calderón realice un veto a esa reforma. Sería lamentable, pues sólo demostraría que desea proseguir con el modelo “presidencialista”, basado en la sumisión del Congreso y los gobiernos estatales, a los dictados del Presidente en turno.

Así, pues, se ha dado un sano paso en la modernización de México. Pero hay que estar atentospara observar quiénes son los enemigos de ella.

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