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PAN y PRI Engañan a Católicos y la Iglesia

December 16, 2009

PORTAFOLIOS
* LEGISLADORES DEL “PAN” NO PUEDEN COMULGAR
* HAN APOYADO LA DESPENALIZACION DEL ABORTO
* LA PENA, POR MATAR A INOCENTES CON LAS 3 AGRAVANTES DE LA LEY
DE JOSE A. PEREZ STUART
Hay dos maneras legales de promover la práctica de abortos:
1.- Al otorgarle al aborto mismo el caracter de “derecho” en la ley vigente, y
2.- Al despenalizarlo.
En México, enmedio de la partitocracia vigente, se están llevando a cabo ambas maniobras, con el silencio complaciente de los obispos de la Iglesia.
* El llamado PRD (Partido de la Revolución Democrática) ha impulsado el primer camino, mediante reformas que se han impulsado en la ciudad de México –la más importante y poblada del país–, donde posee la mayoría legislativa.
El PAN (Partido Acción Nacional) y el PRI (Partido Revolucionario Institucional), que en conjunto poseen la mayoría congresional en los estados que conforman la República Mexicana, han seguido el segundo camino.
El camino asumido por el PRD, que es un partido declaradamente socialista, es el que ha generado mayor controversia, pues consiste en asumir una posición franca en favor de la práctica del aborto.
En contraste, el declaradamente socialdemócrata PRI, y el émulo del desprestigiado Partido Popular español, el mexicano PAN, han terminado por sucumbir a las presiones de los lobbys gay abortista de dentro y fuera del país, al engañar al pueblo católico –contando con la ignorancia o la complicidad de los obispos–, al despenalizar el aborto.
A) Desde el punto de vista religioso, el aborto es un pecado.
B) Desde el punto de vista moral, en tratándose de un acto que afecta a una persona inocente e indefensa, el aborto es un acto indebido.
C) Desde el punto de vista legal, si se parte de la consideración de que el Estado  se dice garante de la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte, entonces la eliminación del ser indefenso e inocente que es el que se encuentra viviendo y desarrollándose en el seno de una mujer, debe ser penalizada; con lo que quiera usted, cárcel o no cárcel, pero la pena debe existir en razón de que se actúa contra esa persona aún pequeña, con todas las agravantes de la ley: 
* Premeditación.
* Alevosía.
* Ventaja.
¿Por qué exponemos lo anterior?
Simple y llanamente porque en México, en 17 estados de la República se han hecho modificaciones a las constituciones locales, consistentes en dos aspectos:
1.- Adjudicar al Estado la categoría de “garante” del derecho a la vida de toda persona desde que es concebida hasta que muere.- Estas reformas son las que han recibido mayor atención por parte de algunos medios de comunicación, al hacerse creer a la gente que de esa manera en México se está construyendo un “blindaje” (sic) contra el aborto y a favor de la vida. 
Lo anterior resultaría cierto, si no fuera por lo siquiente:
2.- Junto con la reforma en que se otorga al Estado la categoría de “garante” de la vida de la persona desde el momento de su concepción hasta la muerte, se realizan otras reformas, que consisten en despenalizar el aborto y sólo comprometer al mismo Estado a brindar “apoyo” o “ayuda” médica de carácter “integral” a toda mujer que practique en lo sucesivo el aborto. Tal ayuda, posterior al aborto que se realice, estará sujeta a que la mujer que termine con la vida de su hijo, quiera o no aceptarla.
¿Verdad que el “blindaje”(sic) contra el aborto es un engaño?
Desde el punto de vista sentimental se ha dicho que lo que se busca es que las mujeres que practican el aborto no sufran una pena más, como es la de ser encarceladas. Y en ese juego ha caído, incluso, hasta el rector de la Basílica de Guadalupe, en la ciudad de México, el sacerdote Agustín Rivera, quien ha llegado a declarar una mentira, como si fuera una posición de la Iglesia católica. Ha dicho: “la Iglesia no está a favor que se castigue penalmente a quienes abortan, sino que se les brinde apoyo para evitar esta tragedia”.  Esto es falso. La Iglesia ha señalado en forma reiterada que el agravio contra el inocente e indefenso, independientemente de lo inmoral y pecaminoso que es, ¡debe ser penalizado!. Y que ciertamente, a aquellas que pretendenabortar, se les debe brindar todo el apoyo necesario para persuadirlas de que maten al ser que llevan dentro. Pero también que debe existir una auténtica educación sexual —integral–, con el fin de evitar la promiscuidad y las relaciones prematrimoniales extramaritales, ya que en éstas es donde se produce el mayor número de embarazos. La Iglesia no está, por lo tanto, ciegamente exigiendo la cárcel para las madres aborteras, sino que en cuanto a lo legal, se mantenga la penalización, porque el matar a un ser indefenso e inocente no puede quedar sin castigo, sin sanción, cualquiera que ésta sea, y no necesariamente la cárcel. Pero no puede ni debe despenalizarse el aborto porque sería a su vez cometer una injusticia mayor: dejar impune un asesinato.
Precisamente porque la Iglesia y los católicos están convencidos de que el aborto constituye –como lo dijo hace dos días el Papa Benedicto XVI— es un acto contra natura, es que en todos los países del mundo donde se le pretenden despenalizar, han expresado su rechazo.
¿No es cierto que incluso se niega la comunión a aquellos políticos y legisladores que votan a favor de la despenalización del aborto?
No se puede, por tanto, ser político católico y aprobar reformas que despenalizan el abortoEs una contradicción. Un contrasentido.
Incluso recientemente un legislador estadunidense, miembro del Clan Kennedy, reveló que el su obispo le negó la comunión por apoyar la despenalización del aborto.
En México, se ha pretendido ocultar toda esta problemática. Legisladores del PAN, que se dicen católicos, han votado en favor de las reformas, so pretexto de que en una de ellas se hace al Estado “garante” del derecho a la vida del concebido; ¿de qué sirve tal aseveración si por otra parte se mantienen las “excepciones” para cometer los abortos y se despenalizan éstos, al amparo de la ayuda estatal posterior a la comisión del crimen realizado con todas las agravantes de la ley?
Los obispos, en tanto, callados.
Y los políticos católicos que han votado por las reformas…¿siguen comulgando a pesar de que han quedado fuera precisamente de la comunión con la Iglesia a la que dicen pertenecer y con la religión que dicen practicar?
perezstuart@gmail.
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