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¿Qué Buscamos en los Amantes?

February 20, 2010


* TIGER WOODS Y BERLUSCONI: ¿EN BUSCA DEL PECHO PERDIDO?
* SEDUCTORAS Y PROVOCATIVAS: BUSCAN LA APROBACION QUE NO TUVIERON
* UNA PATOLOGIA, DETRAS DE LA PROMISCUIDAD SEXUAL

¿Basta con que hace unas cuantas horas el famoso golfista Tiger Woods haya ofrecido disculpas públicas por su conducta sexual, que se convirtió en motivo de escándalo mundial?

En otras palabras: ¿basta admitir públicamente la comisión de una conducta inadecuada para con ello garantizar que no volverá a cometerse?

Los escándalos de Tiger Woods y Silvio Berlusconi, obligan a buscar el origen de la insatisfacción en personas que parecen tenerlo “todo“.

La raíz de un comportamiento sexualmente desordenado parece no estar ni en la fama, ni en el dinero, ni en el poder en sí mismos, pues también suele presentarse en personas de diversos estratos socio-económicos.

Claro, poseer dinero, fama o poder, facilita ciertas experiencias. Pero la motivación de fondo para una conducta sexual desordenada, no parece radicar en algunos de esos tres factores, sino en la infancia, en la relación que se tuvo con los padres, y primordialmente con la mamá.

EL PECHO MATERNO NO SOLO DA LECHE, SINO SEGURIDAD

Tiger Woods, por ejemplo, con enorme fama, con enorme fortuna, con enormes trofeos y una esposa joven, atractiva y fiel…¿por qué se afanaba en sostener encuentros lo mismo con una mesera que con una modelo, una bailarina o una dama de sociedad? ¿Cómo explicar un comportamiento similar por parte de Silvio Berlusconi, un hombre del cual también podría decirse que “tiene todo”, pero se afana en buscar el placer con prostitutas?

A partir del escándalo desatado por Woods, hubo quienes expusieron que la infidelidad podía tener un origen orgánico, de carácter cerebral. Pero un familiar del famoso golfista ofreció una pista interesante, cuando dijo que desde pequeño, Tiger era inseguro.

Esta inseguridad, revelada por un familiar de Tiger, psicoterapéuticamente hablando puede significar la diferencia entre lo que es un acto de infidelidad –conyugal o no–, de lo que significa la promiscuidad sexual. Evidentemente, no son lo mismo. 

Así, no es lo mismo haber cometido un acto sexual fuera del matrimonio que, estando casado o soltero, fornicar con uno y con otro y con otro. Esto último, independientemente de su carga inmoral, a todas luces revela una patología que, en tanto no sea debidamente atendida con un adecuado, recto, sano apoyo profesional, seguirá saboteando los afanes personales de conducirse de manera recta, esto es, sin desvaríos. (De hecho, la declaración de Tiger Woods se produjo meses después de que fue internado en una clínica, de la cual se le tomó esta fotografía cuando salía durante la etapa en que estuvo recluido).

En efecto, muchos de los que acuden al análisis psicoterapéutico y presentan una sólida tendencia a la promiscuidad sexual, a la búsqueda afanosa de experiencias sexuales, carecieron en su infancia de muestras afectuosas de amor –“nunca me dijeron mi mamá o mi papá que me querían”– o vieron interrumpida abruptamente la unión madre-hijo que se da durante el amamantamiento.

La falta del pecho materno, la cancelación intempestiva y definitiva del amamantamiento, suelen generar displacer, insatisfacción en el bebé que, al paso del tiempo –durante la adolescencia y/o adultez–, se manifiesta con inseguridades, con sentimientos de abandono, de soledad, de indecisión endémica. Es así que la incompletud del ciclo madre-hijo durante la más tierna infancia, trata de ser compensada y completada fallidamente con la búsqueda insaciable de un cuerpo, de un pecho, de una mujer que, inconscientemente, hace las veces de la mamá que no se tuvo en plenitud en la primera fase del desarrollo.

Interrumpir en forma abrupta, intempestiva, el amamantamiento del niño, pues, no sólo le produce a éste la falta de alimenación rica en nutrientes naturales, sino adicionalmente de seguridad.

No es extraño, por lo tanto, encontrar varones ya adultos que, enmedio de situaciones problemáticas, lloran, se recargan en el pecho de su pareja y piden a ésta que los abrace.

EXPRESAR AMOR A LOS HIJOS, FUNDAMENTAL

Durante las sesiones analíticas, llegan finalmente a vincular la falta de palabras amorosas de sus padres y/o la falta del pecho materno en forma plena durante su primera infancia, con esa búsqueda del calor, del aroma, del cuerpo, del pecho maternos, que intentan encontrar, fallidamente, en prostitutas o múltiples amantes.

Una característica de los Woods –cuya atractiva esposa aparece en bikini en la fotografía de la izquierda–, de los Berlusconi, es que buscan también a mujeres con senos prominentes, como si fuera éste el objeto tempranamente perdido.

Decir con sinceridad que se ama, produce alivio en quien lo expresa. Pero también en quien lo escucha, ya que la sinceridad es percibida por el otro, que auténticamente se siente amado.

A la luz de la evidencia empírica que presenta la psicoterapia, toda parecería finalmente indicar que si aprendemos desde pequeños a sentir y saber expresar el amor filial, difícilmente llegaremos a presentar –como padres–, sentimientos de culpa; o –como adolescentes o adultos insatisfechos en la infancia por la incompletud del ciclo de amor vital–, a tener un comportamiento promiscuo en el ámbito de la sexualidad.

Todo lo anteriormente expuesto no significa que desconozcamos o minusvaluemos el efecto negativo que han tenido en el comportamiento sexual de las personas, el uso de anticonceptivos, el empleo de la “píldora del día después” y todas las demás acciones implementadas por los promotores de la “reingeniería social” que ha buscado desligar la sexualidad de la moral. Ni tampoco que desconozcamos el efecto del pecado de origen, como raíz última de la concupiscencia humana. 

Por lo demás, es importante señalar que esta conducta desordenada, de promiscuidad sexual, no sólo se da en hombres, sino incluso en muchas mujeres, desde la adolescencia, cuya patología se deja ver mediante la indiferencia con que practican los llamados “acostones” con uno y otro, enmedio de una falta absoluta de sentimiento de culpabilidad o de arrepentimiento. 

En las mujeres suele presentarse con mayor frecuencia ese comportamiento sexual promiscuo, característico del llamado Trastorno Narcisista de la Personlidad —en el que ella trata siempre de seducir; sentirse bonita, atractiva, provocativa; hacerse retratar y exhibir sus fotografías en público para llamar la atención y encontrar la seguridad y aprobación que le faltó en su infancia–, característico de uno de los mayores males psiquiátricos y psicoanalíticos que hoy aquejan: el de las llamadas personalidades límite borderline.



* El autor es psicoterapeuta. Posee estudios de Maestría en Psicología Clínica y de Maestría en 
Psicoterapia Psicoanalítica.
perezstuart@gmail.com
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