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El PAN, Entre las Cuerdas: Puebla y el Zedillato en la Encrucijada Para el 2018

June 8, 2013

*  EL ZEDILLATO YA NO QUIERE PRESTADO AL PAN, SINO QUEDARSE CON ÉL…VÍA PUEBLA

*  MADERO SE NEGÓ A SER UN MERO ESPECTADOR DEL REJUEGO ZEDILLO-CALDERONISTA vs PEÑA NIETO

*  MANUEL ESPINO PUSO A CREEL EN EL SENADO; CALDERÓN SE ENOJÓ Y DE AHÍ NACIÓ LA PUGNA 

 

 

 

El Partido Acción Nacional ha sido puesto entre las cuerdas:

 

1.- Si Madero no tiene garantizada su reelección al frente del PAN, no tendría ya razón de ser regalarle la gobernatura de Baja California a dicho Partido.

 

2.- Y en Puebla, el candidato oficial neopanista, Antonio Gali, a decir de analistas políticos, está sufriendo el “síndrome de Josefina Vázquez Mota”:

 

a) Si no rompe con el gobierno de Rafael Moreno Valle –como Josefina no lo hizo con el de Felipe Calderón–, aseguran que será sepultado por el voto de castigo generado por el descontento popular provocado por la inseguridad creciente y las polémicas obras públicas en la entidad.

 

b) Pero si se atreve a romper Gali con Moreno-Valle Rosas, también perdería electoralmente por cualquiera de estas dos vías: “a lo Josefina Vazquez Mota” (abanbdonada a su suerte por el mandatario en turno) o “a lo Colosio”, esto es, reemplazado por Jorge Aguilar Chedraui, una vez que como respuesta a su atrevimiento de romper el cordón umbilical, se le sustituya, en vista de investigaciones judiciales relacionadas con su riqueza abruptamente inflamada en los últimos dos años.

 

Así las cosas, a diferencia de Baja California, Veracruz u otros estados, el de Puebla es un caso peculiar, ya que el zedillato que manejó ininterrumpidamente a México durante 18 años –a partir del asesinato de Luis Donaldo Colosio y hasta el triunfo priísta en los comicios presidenciales del 2012–, pretende recuperar la Presidencia de la República “desde Puebla”, a través de una pinza política:

 

* Transformar mercadológicamente una nueva derrota electoral priísta en Puebla en julio de este año, en una derrota personal de Enrique Peña Nieto, y

 

* Derrotar al PRI en Puebla en estas elecciones, para con ello reforzar al “Cártel de Puebla” dentro del PAN, y ya no utlizar a éste último como en los dos sexenios pasados –para simular democracia y modernización en el país–, sino ahora sí para apoderarse plenamente del mismo Partido Acción Nacional y, desde él, hacerle frente a la línea liberal priísta que encabeza Peña Nieto, en los comicios del 2018.

 

Hacer del PAN, pues, otro PRD.

 

Hacer del PAN, pues, otro Convergencia.

 

Los dos Partidos Políticos citados, son ejemplos fallidos de la intentona de los dinosaurios por desbaratar el peso político del PRI en la vida nacional, una vez que en éste instituto revivió el modelo liberal –con el reconocimiento a las Iglesias, el establecimiento de relaciones diplomáticas con la Santa Sede, el desmoronamiento del estatalismo económico, la reforma al Artículo 27 de la Constitución, etc– y quedó enterrado el Nacionalismo Revolucionario.

 

Una vez que Enrique Peña Nieto fue candidato del PRI, y posteriormente ganó los comicios, las logias opositoras al modelo liberal-modernizador no han cejado en su empeño de hacer frecasar la gestión del actual Presidente de la República. La detención de Elba Esther Gordillo les significó el cierre del ducto por el cual se regaban cientos de millones de pesos para los opositores al régimen, así como el ejército de “mapaches” del SNTE en los comicios estatales. Su respuesta a la detención de la profesora, fue reutilizar al calderonismo para sabotear las reformas presidenciales en el Congreso. Y Gustavo Madero, presidente del PAN, fue convertido en un títere, al “saltarselo”, es decir, al no tomarlo en cuenta con modificaciones e iniciativas de ley preparadas por el zedillato y sólo exhibidas por Ernesto Cordero. Frente a esta evidente situación, Madero reaccionó y aplicó los estatutos para descabezar la rebelión zedillo-calderonista. 

 

Los que hoy desde el PAN critican el proceder de Madero, pretenden olvidar que una situación similar fue la que hizo estallar la relación entre el ya Presidente Electo, Felipe Calderón Hinojosa, y el entonces Presidente del CEN del PAN, Manuel Espino. 

 

En efecto, Espino, con las atribuciones que le conceden los estatutos, designó como “coordinador” del Senado panista a Santiago Creel, quien había sido contrincante de Felipe en la contienda interna panista por elegir al candidato a la Presidencia. Felipe Calderón Hinojosa le “ordenó” a Espino que lo quitara y Espino no aceptó la sumisión. De ahí nació el rompimiento, que concluyó con la expulsión de Manuel. ¿Por qué ahora tanto escándalo?

 

¿Por qué…? Bueno, pues porque en el fondo, lo que está en juego dentro del PAN son dos cosas:

 

1.- Quién manejará dicho Partido político, y

 

2.- La candidatura presidencial del 2018, en beneficio del zedillato, vía el llamado “Cártel de Puebla”, con Fernando Manzanilla y Javier Lozano Alarcón a la cabeza

 

Por lo pronto, la campaña electoral en Puebla se le ha complicado a dicho grupo, en razón de dos factores:

 

a) La declaración patrimonial del candidato oficial Antonio Gali. Esto es, los montos patrimoniales presentados por él, se le revirtieron y anularon el efecto “transparencia” que se pretendía obtener. Las cantidades exhibidas generaron escándalo mediático.

 

b) La campaña se había impulsado desde el eje llamado “construcción”. Esto es, como ex secretario de Infraestructura, la “construcción” de una nueva Puebla le serviría como plataforma de despegue y consolidación al candidato Gali. Sin embargo, lo cierto es que hoy toda la obra del gobierno de Rafael Moreno-Valle Rosas se ha convertido en fuente de polémica, con manifestaciones populares contra el Metrobus, por ejemplo; lo mismo que lo fue en su momento el Teleférico y la Rueda de la Fortuna, etc. Los estrategas han mantenido el mismo eje rector en la campaña, para no confrontarse con el gobierno estatal, y entonces el que ha avanzado ha sido el PRI, a través de la explotación de dos elementos: la inseguridad pública y las obras sin consenso. De lo aquí expuesto, pues, cobra fuerza y validez lo señalado al inicio: la posibilidad del rompimiento del candiato Gali con la administración estatal, para siquiera tratar de terminar lo menos raspado posible el día de las elecciones.   

 

(Todo lo aquí expuesto es producto de un análisis profesional del entorno político, más allá de las preferencias políticas personales).

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