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La “Doble Agenda” Asesina Mata al PAN

April 22, 2014

*  RECUERDAN LA RESURRECCIÓN…PERO NO CREEN EN ELLA

*  ¿PERO QUIÉNES ABRIERON LAS PUERTAS DEL “PAN” A ESTOS BUCANEROS?

*  15 AÑOS DE DOBLE VIDA: LA CONDUCTA ASISTÉMICA DE LA DERECHA, LA HIZO PERDER SU IDENTIDAD

De JOSÉ A. PÉREZ STUART

La causa profunda, última, que explica en buena medida por qué después de gobernar 12 años de forma ininterrumpida a México, hoy el Partido Acción Nacional vive la peor crisis de su historia y se encuentra en el tercer lugar de las preferencias populares, está en una “derecha” que puntualmente recuerda la Resurrección…pero no la vive. No cree en ella.

En efecto, la Resurrección que la cristiandad celebra, es vida. Es victoria. Es triunfo.

la “derecha” la celebra, con exactitud…el domingo; el domingo previamente marcado, establecido en el calendario litúrgico. Pero el resto del año, duerme, pacta, se alía con el enemigo. Establece concubinatos electoreros con quienes no solamente no creen en la Resurrección, sino que se burlan de ella. Y esa dualidad de vida, a lo largo 15 años es lo que hace comprensible, en gran medida, lo que está viviendo el Partido Acción Nacional. ¿Por qué se extrañan, por qué se asustan, por que se muestran sorprendidos ante la actual ruindad panista, muchos de los tutores de la misma? ¿No fueron ellos los que abrieron las puertas del PAN a los desechos del Viejo PRI?  ¿No fueron ellos los que perforaron los accesos de dicho Partido, a través de las “alianzas estratégicas” (electorales), que convirtieron las siglas y las estructuras orgánicas en meros centros de refugio para los dinosaurios que salieron huyendo del PRI, ya sea por intereses no satisfechos o bien por discrepancia con la línea modernizadora del Revolucionario Institucional? ¿No fueron los mimos que pactaban en lo oscurito con Elba Esther Gordillo y otros, a quienes exaltaban como promotores de la “democratización” del país? Una doble vida producto de una desviación doctrinal, que a su vez sustentó la llamada práctica de “las agendas paralelas”. Voy a poner dos casos vividos en carne propia:

1.- Unos conocidos me invitaron a una reunión abierta, en un salón de un hotel de la ciudad de México, en la que se hablaría de la situación política del país y las candidaturas electorales, dentro y fuera del Partido Acción Nacional. Al terminar el desayuno,  una prominente, destacada dirigente de dicho Partido –y cuyo nombre mejor me reservo–, fue lo que diríamos el platillo fuerte de dicho convivio. La oradora. El climax de su perorata creyó alcanzarlo la mujer, con estas palabras: “Debemos salir de aquí con la convicción de que nosotros no podemos ganar. Necesitamos alianzas”.

Mis estudios de Administración me traicionaron. En ese momento experimenté lo mismo que años después revelaría Joseph Ratzinger, cuando narró lo  que experimentó al momento de ser electo Papa: sentí, dijo,  que me había caído la guillotina. ¡Zas! Así yo. Me sentí, pues, toda proporción guardada, ¡por supuesto!…como el cardenal, hoy Papa Emérito. Viví en carne propia la misma sensación que aquél teólogo que a lo más que aspiraba era ya sólo a leer, escribir y ser encargado de la Biblioteca Vaticana, una vez concluida su tarea como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Esto es, mi cerebro fue abrumado por un tumulto de preguntas, que al paso de los años me han servido de respuesta frente a la debacle del PAN y su efecto negativo sobre la política partidista en México:

¿Cómo es posible, en efecto, que llame usted a personas de ambos sexos y distintas edades y preparación académica…para invitarlos a combatir en una lucha de antemano perdida?.

¿Cuál es, pues, el mensaje que desde las estratósferas se manda a la chiquillada?

“Damas y caballeros, les hemos invitado para decirles que no nos queda otro remedio que suicidarnos. Ah, pero eso sí, no nos vamos a ir solitos por el caño; por alcanzar el poder político en el país, de una cosa deben estar convencidos: nos vamos a ir junto con nuestros enemigos. Nos los vamos a llevar de la mano también. Aliados a ellos. O ellos aliados con nosotros.

“En efecto, compañeros, si ustedes creían que estaban en una organización política ganadora, en un Partido político que aspira al poder, de antemano sepan que no es así. Como ha dejado ya establecido para la historia universal un gran filósofo-político mexicano: “no se hagan bolas”. Somos poca cosa. Valemos nada. Aquí no venimos a creernos triunfadores. Del que se pueda, hay que agarrarnos. Más bien, del que se deje. Gracias por venir….¡¡¡¡y sálvese quien pueda….!!!!”

Así. A tales frases quedó equiparado el “alentador” mensaje de la dirigente panista a su audiencia. Como estudioso de la Administración, me quedaba muy claro que cualquiera de esos merolicos que hoy abundan, con sus clases de “liderazgo”, “superación personal” y cosas por el estilo, la habría reprobado. Imagínesela usted en un “Seminario para Elevar la Autoestima”, o en una clase “Para Emprendedores” de alguna secundaria pública…

LAS “AGENDAS” SEPARADAS

FRACTURARON LA VISIÓN CONJUNTA

La segunda experiencia que viví entre mis conocidos panistas es que, una vez hechos ellos a la idea de que no había “de otra”, tuvieron la brillantísima idea de entonces convertir como su candidato a un puesto de elección popular…a un no panista, por supuesto. Y me lo comentaron. Les repliqué: ¿pero cómo van a poner a Demetrio Sodi como su candidato, si Demetrio se ha mostrado contrario a los principios que abandera el PAN?. La respuesta fue lo suficientemente reveladora del problema orgánico, esto es, estructural, que estaban sufriendo y los ha llevado hasta donde hoy se encuentran sumidos: un mar de excremento. Textualmente, me respondieron:

“El hecho de que Demetrio apoye el aborto y otras iniciativas, no debe afectarnos…porque quien lleva la agenda en contra de la despenalización del aborto es Pro Vida, por ejemplo, y no el PAN. Así que vamos a proponerle la candidatura a cambio de que nos asegure puestos en la administración delegacional, por si gana”.

Así. De ese tamaño fue su respuesta.

Dicho argumento, pues, visto a la luz de las ciencias administrativas, nos sitúa en la raíz, en el núcleo, en el centro de la crisis de la derecha partidista en México.

Esto es, el gran pecado de la derecha fue la toma de decisiones a partir de compartimentos estancos. O como diríamos en la infancia: Este es el juego de Juan Pirulero y cada quién atiende a su juego. El todo, no interesaba. “A mí, mis timbres”, se decía antaño. Cada quien lo suyo, sin importarle el resto, el todo, pues cada cual lleva “su agenda”Es el mismo fenómeno que se registra al analizar el fracaso de muchas empresas y entrevistar a sus directivos: cada departamento tenía sus metas, y las cumplía. 

 

Al llamarnos a las organizaciones para evaluar los daños y conocer la raíz de la quiebra, del fracaso, hablamos con los gerentes de cada departamento, con los directores de cada producto, y siempre nos dicen lo mismo: “bueno, yo cumplía con mis metas”. El promotor hablaba a todo mundo de las supuestas bondades del producto. El vendedor prometía siempre cosas que eran distintas de las que estaban comprendidas en el paquete. El que cobraba, siempre terminaba insultado por el cliente, que aseguraba le habían vendido un “kit” más económico. Y así….En otras palabras, con tal de cumplir la consigna de aliarse con el enemigo, pues “el chiste” es “ganar”, no les importó el todo, es decir, lo que son, o mejor dicho, lo que creen o dicen ser; menos aún, por supuesto, la coherencia personal de sus candidatos aliancistas, ni la coherencia grupal, ni tampoco la coherencia proyectada al ámbito social. Lo que buscaban era “ganar”, y lo empezaron a hacer con candidatos no sólo indiferentes, sino hasta enemistados con los principios ya no personales, sino con los meros principios naturales, o  con los socialcristianos de un Partido como el PAN, que se dice formalmente miembro de la Organización Demócrata Cristiana de América. Así, si tal o cual individuo era promotor del aborto, y aquél de la legalización de la marihuana o del corporativismo magisterial, no importaba. Para el PAN, los principios  y la ética dejaron de ser “su agenda”. Esos asuntos, que los trataran otros: los provida, los equis, etcétera.

Mediante ese tipo de comportamiento, derivado de una desviación doctrinal, la derecha despreció, en efecto, el pensamiento y la disciplina sistémicas y, en su quehacer diario, consecuentemente hizo a un lado la observancia, la consideración de las interrelaciones con ese todo constituido por la naturaleza de las cosas, con el ser de las mismas. Esto es, desvinculó el “hacer” de su “ser”, y sobrevino el divorcio, el  obrar sin concordancia con el orden natural, en todos los campos de la vida.

El abandono deliberado de la visión total, de conjunto, se debió a la preferencia por las llamadas “autonomías” de gestión, que como advierte Senge, terminan siempre por ser “calamitosas para el conjunto de la organización”, entre otras cosas, porque detrás de las decisiones “autónomas” se esconden intereses y visiones personales…pero no la visión compartida y elevada de la agrupación.

Fue así como al amparo de las “autónomías” de gestión, se establecieron alianzas; se otorgaron puestos administrativos y candidaturas, y también se implantaron políticas públicas, que en conjunto provocaron la desincronización, la incompatibilidad entre el ser y el hacer de la organización; y como reflejo de ello, en lo externo, el descontrol, el alejamiento, la desconfianza del núcleo duro derechista, de sus votantes cautivos. Estos, simple y sencillamente, ya no se sintieron representados por el PAN. El PAN, para ellos, ya era “otro”. Las nobles banderas que lo habían guiado, habían ya quedado sepultadas.

La derecha perdió la identidad consigo misma. Y la identificación con su voto duro.

Por lo mismo, el desmoronamiento de la imagen y la votación panistas, así como el poderío que hoy

tienen dentro de dicho Partido los casineros, los corruptos, los gobernadores del Viejo PRI, son sólo el resultado, el efecto, la consecuencia, de una descomposición interna que se fue gestando con Luis Felipe Bravo, Manuel Espino., Germán Martínez, César Nava…hasta nuestros días, en que dos grupos de bucaneros pelean por el botín.  Ambos, de la misma estofa, de la misma ralea..

 

Pero como bien se ha dicho, todo desorden externo es producto, reflejo del desorden interno. Si la derecha partidista en México está en grave crisis es porque quienes la conforman, también lo están. Ellos la generaron. La crisis panista no surgió de por generación espontánea, de la nada, del acaso. No es fortuita. La descomposición es reflejo de la íntima de cada miembro.

Por una parte, ciertamente está perfectamente focalizada la penetración de personas, a partir de la adopción de las alianzas; pero por la otra, está la doble vida, el esquizofrénico quehacer político de las “agendas” separadas. Y detrás de éste esquema, como dice san Juan de la Cruz en Llama de Amor Viva, se encuentra “en el más profundo centro del alma”…el temor, la desesperanza, la pérdida de fe en la Resurrección; esto es, en el triunfo final, en la victoria prometida.

FIN.

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