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Cisma Maquinado Sacude a la Iglesia

October 14, 2014

*  DESDE LA IGLESIA, QUIEREN ABATIR AL CATOLICISMO

 
*   EL SÍNODO: CARDENALES Y OBISPOS CONFRONTAN EL DOCUMENTO OFICIAL

*  MÜGGENBURG LO ADVIRTIÓ EN “LA IGLESIA IMPOSIBLE”

 

 

DE JOSÉ A. PÉREZ STUART

 

1.- El nuevo cisma que vive la Iglesia (es decir, la católica, única fundada por Jesucristo), y

2.-  Las pugnas de poder dentro y fuera de las esferas religiosas del Vaticano…

Parecen estar tomando a muchos por sorpresa. A grado tal, que hay quienes rehuyen tomar partido y prefieren taparse ojos y oídos frente a lo evidente, frente a lo escandaloso ya del cisma, e intentan auto convencerse y anestesiar a los más, en el sentido de que no, de que no hay tal ruptura en el seno de la Iglesia.

Haber leído ya hace casi un año “La Otra Iglesia Imposible“, de FedericoFEDERICO MÜGGENBURG Muggenburg, he de confesar que, cuando menos intelectualmente, me preparó para afrontar el nuevo cisma. Pero también, la lectura de ese libro me permitió comprender que no se trata de algo accidental, de algo fortuito, de un cisma producto de un mero diferendo teológico en torno a la comprensión de un término o de una cualidad o característica del Verbo de Dios, por ejemplo…sino que es resultado de un largo proceso, de una auténtica maquinación que se hizo pública durante las fases de preparación y desarrollo del Concilio Vaticano ll, y que en el Sínodo sobre la Familia, realizado en estos días en el Vaticano, se ha formalizado…en medio del escándalo en el propio salón de sesiones del Vaticano, donde los Cardenales y Obispos fieles a la doctrina, se han alzado para denunciar el desvío de las enseñanzas de Jesucristo.

Las voces de esos Cardenales y Obispos, por lo demás, se han silenciado, pues el aparato oficial de comunicación del Vaticano deliberadamente las ocultó, a partir de un cambio en las reglas: en vez de ofrecer los textos de lo dicho por cada orador, ahora sólo ofreció “versiones”, que siempre resaltaron las intervenciones de los propulsores del cambio cismático.

No se trata, por tanto, de una sana disputa teológica, sino de un cisma maquinado.

De un cisma planificado. 

No asistimos, como en el pasado, a una confrontación teológica nacida de la necesidad de definir o clarificar  un atributo divino, por ejemplo, sino que testificamos el culmen de todo un proceso revolucionario tendiente a imponer un trasvase ideológico a la Iglesia. Sobreponer, al depósito doctrinal emanado de la palabra de Jesucristo, concepciones auténtica, netamente revolucionarias, contrarias al orden natural, al orden de la creación. Proceso que desde sus inicios –durante la preparación y realización del Concilio Vaticano ll–, llegó a producir tal cúmulo de destrozos dentro de la propia Iglesia, que el Papa Paulo Vl se vio obligado a denunciar la acción como el “humo de satanás” penetrando en ella.

Estamos, por lo tanto, como analistas de Inteligencia, ante todo un proceso que lleva casi cinco décadas de instrumentalización, y del cual nadie puede permanecer al margen, sea católico o no, creyente o ateo, en virtud de que la generación del cisma procede de la intencionalidad deliberada de desestructurar a toda la civilización occidental, asentada sobre los principios cristianos:

*  Terminar con la preeminencia, la influencia, la dirección preponderante de la Iglesia en todos los ámbitos de la sociedad. Impedir que oriente, que ilumine a gobernantes y gobernados, y a las personas en su conjunto, puesto que en esta nueva etapa o “Segundo Tiempo Axial” que debemos vivir, no se trata de mantener los preceptos morales, los preceptos emanados de la Palabra de Cristo, sino más bien de fomentar la “comunión y relaciones inclusivas de todos con todos” (Boff), sin importar la conducta individual o colectiva. Por lo mismo, añade, se debe acabar con el esfuerzo de “hacer cristianos a los otros” (idem); o en palabras de Francisco, dejar de hacer “proselitismo”.

*  Tal pretensión parte del supuesto de que todas las religiones deben desaparecer, ya que son un invento de los humanos y producto de la era neolítica. Son religiones “agrarias”, hechura de los hombres de la antigüedad neolítica, para tratar de explicarse el mundo, y por lo tanto deben estar a nuestro servicio, no al revés. De ahí que no deba ya de tratarse de “orientar”, de “guiar” al hombre, de inducirlo al amparo de un modelo (Cristo), sino más bien de ajustarse al individuo tal como es, como actúa, como obra. Si aborta, si se divorcia, si se convierte en travesti, si se une con otro de su mismo sexo…no hay que condenarlo. Hay que “acogerlo”.  Porque nadie debe estar obligado al cumplimiento de los preceptos evangélicos. “Ese equívoco “religional”, en el que han vivido nuestros antepasados, nos parece, a estas alturas de la historia, una alienación” (ibid). No hay, púes, que hacer proselitismo con él, con el pecador, con el desviado, sino sólo “comprenderlo”. Tener mera “misericordia” de él. 

*   En vista, entonces, del nuevo modelo construido por los teólogos de la liberación, debemos vivir en este tiempo bajo un esquema “post religional”. Sin religiones, pues. Y por lo tanto, jacer olvidar a la Iglesia de que es superior, ya que “una supuesta ´revelación´”(ibidem) es un mero invento. Ninguna religión es superior a otra. Todas son lo mismo. Valen lo mismo.

Sólo a partir de la comprensión de la evolución doctrinal que ha tenido este grupo, así como del seguimiento de su posicionamiento dentro de las esferas burocráticas de la Iglesia, se puede hacer comprensible que ahora, desde algunas elevadas esferas del Vaticano, reciban aliento y se busque, a partir del trabajo “pastoral”, que la propia Iglesia acepte lo inaceptable, santifique lo pecaminoso y “comprenda” lo reprobable.

Quizá esto último haga comprensible el que Cardenales y Obispos se hayan manifestado pública y privadamente en contra de un Documento oficial, emanado del Sínodo celebrado en el Vaticano. Han salido en defensa de la familia y la relativización de Sacramentos tales como el de la Reconciliación y el de la Eucaristía, que vendrían a ser nugatorios ante la acción de “misericordia” humana. Se han mostrado en contra de que los Poderes Fácticos del mundo carnal se coloquen por encima de los principios y la doctrina. De que la Iglesia, en vez de perseverar en lo que la ha distinguido en más de 2,000 años de existencia, quede convertida en mera legitimadora de esa Etica sin Dios de Hans Küng; que quede convertida en una mera oficina de refrendo de una sociedad desacralizada. Y también haga comprensible el porqué algunos obispos y cardenales defensores de la doctrina, han sido removidos de sus puestos. Lo más desafortunado de todo esto es que, a diferencia del pasado, los vientos cismáticos no han corrido de fuera hacia dentro del Vaticano, sino al revés.

De cualquier forma, lo escrito por Müggennburg permite también observar que hay católicos dispuestos a defender la fe. Y que desde hace décadas, han venido advirtiendo la orquestación cismática.

 

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