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El nuevo Madrazo al PRI…falso triunfo panista

June 8, 2016
  •  ¿ SE ATREVERÁ FINALMENTE PEÑA NIETO A DAR EL “GOLPE DE TIMÓN” Y DESPRENDER DEL FARDO HIDALGUENSE ?

 

  • EL “PAN” NO GANÓ CON PANISTAS…SINO CON EX PRIÍSTAS

 

  • LA DEL DOMINGO FUE UNA GUERRA DE PRIÍSTAS TRAIDORES VS PRIÍSTAS LEALES…QUE NO EXPLICAN NI CONTEMPLAN LAS ENCUESTAS

 

 

 

De JOSÉ A. PÉREZ STUART

 

 

 

 

Once días antes de que se celebraran las elecciones del pasado domingo en México, y cuando las distintas campañas de los candidatos estaban en plena efervescencia; cuando la llamada guerra sucia se encontraba en su apogeo, y cuando las encuestas de unos y otros contendientes admitían ventaja para el PRI cuando menos en 7 de los 11 estados que renovarían a sus respectivos gobernadores, revelamos y advertimos lo que los sondeos de opinión no podían mostrar y hoy sorprende sólo a los menos informados: el nuevo Madrazo al PRI.

Así lo expusimos el 25 de mayo en este mismo espacio:

 

 

MadrazoPRI

Y así ha sido.

Todo el libreto fue cumplido al pie de la letra por los actores políticos involucrados: desde dentro del PRI, se volvió a traicionar al PRI.

El Partido perdió, pero los causantes reales de la derrota material del Revolucionario Institucional siguen disfrutando de las mieles del poder político y económico que el Zedillato les permitió, al haber  resucitado el Sistema Nacional Revolucionario callista de los Caudillos (Caciques) regionales o estatales, con la variante de que durante los pasados 3 sexenios tuvieron que pagar “derecho de piso” a Elba Esther Gordillo-SNTE, para quitar y poner a quien quisieran, a cambio de mantener “estabilidad” en sus entidades.

Fue así que al amparo de la “modernización educativa” creada por los zedillistas en 1992, de 1995 al 2012 los “profesores” del SNTE-CNTE se convirtieron –vía el PANAL–, en guaruras, en golpeadores, en incondicionales, ya no del viejo sistema jacobino y revolucionario que los engendró, sino de los modernos caciques: es decir, los gobernadores, nuevos Señores Feudales, nuevos Barones de la falsa transición, de la democratización de mentiritas inventada por el putsch zedillista contra los liberales del PRI en julio del año 2000.

En vista de todo ello, cabe una disgresión: ¿tiene algo de extraordinario la férrea oposición a la Reforma Educativa? Muchos profesores no quieren regresar a las aulas. Se niegan a trabajar. A ser evaluados. Durante 18 años les pagaron por ser sicarios, no por su capacidad como instructores. Les resulta más cómodo ser “operadores” electorales de los nuevos caciques, que lidiar con los alumnos, actualizarse en materia educativa y cumplir con sus obligaciones de carácter laboral.

Pero en fin, el caso es que frente a los resultados oficiales de los comicios del domingo en 11 estados de la República mexicana, mientras los analistas políticos –ahora sorprendidos, al mantenerse siempre atrapados ante lo evidente y lo partidista–, establecen comparaciones; cotejan porcentajes; correlacionan fuerzas; dibujan y desdibujan el territorio nacional por colores, con figuritas geométricas el número de votos y peso específico porcentual en comicios presidenciales…los analistas de Inteligencia hacemos, como siempre, lo inverso. Nuestra prospectiva parte precisamente de lo no evidente, de lo no tangible: esto es, se produce a partir del movimiento en las cañerías del poder; de las conexiones personales y grupales; de las relaciones no públicas; de las negociaciones privadas; de las militancias subrepticias; del entretejido ideológico y grupal soterrado que da vida a las marionetas de la partitocracia.

Por eso hoy los únicos sorprendidos de los resultados oficiales de las elecciones dominicales en México, son los analistas políticos y los no informados.

Por eso es que a pesar de lo que señalaban todas las encuestas, nosotros advertíamos, con casi dos semanas de antelación, “del nuevo Madrazo al PRI” que se cocinaba.

Por eso es que la noche del domingo, el novel presidente nacional del PAN, Ricardo Anaya, hablaba de un “resultado histórico”, al asegurar que ganarían (solo) 3 gubernaturas, de las 11 en disputa.

Las encuestas podían mostrar pronósticos “cerrados”, pero lo que no podían obviamente revelar eran los factores reales de poder que estaban operando por debajo de la realidad popular, en los subterráneos de las logias:

1.-  El afán de los anti liberales por generar un ambiente de miedo en las entidades donde se celebrarían comicios, a partir de la divulgación ostentosa, criminal, de audios y vídeos, así como la ejecución armada de contrincantes políticos no corruptibles.

2.- El consecuente miedo a la violencia, pulverizó el ánimo del elector de a pie para salir familiar y felizmente a votar. Así, las elecciones reales del domingo pasado en México no fueron realizadas por los ciudadanos con derecho a voto –que mayoritariamente se negaron a acudir a las urnas–, sino por las “estructuras” de los grupos revolucionarios en disputa: liberales (leales al PRI); socialdemócratas (PAN-PRD-PANAL-Movimiento Ciudadano), y los jacobinos del Rito Nacional (MORENA).

3.-  Y se produjo lo advertido aquí: las mismas fuerzas revolucionarias que operaron en el 2000 y en el 2006, salieron a operar contra los liberales del PRI, nuevamente. Por eso es que el llamado “voto duro” del PRI disminuyó. Los operadores recibieron ordenes de volver a inflar artificialmente al PAN-PRD.

Porque de una cosa debe estar segura la población: no ganó el PAN. No ganó la alianza PAN-PRD, sino que se hizo perder al PRI, nuevamente, desde dentro.

4.- Tanto es así que quienes por el dizque PAN triunfaron, son puros expriístas.

Afirmar, por lo mismo, que el PAN ganó, es una mentira.

Las facciones revolucionarias amafiadas para golpear a los liberales del PRI, por eso se apresuraron desde la noche del mismo domingo para tratar de presionar a Enrique Peña Nieto para que cambie de rumbo, para que rectifique. ¿Les entregará el poder?

Claro, en pleno cuarto año de gobierno, un Carlos Salinas de Gortari aprovecharía la derrota para ganar: deshacerse de aquellos que desde dentro lo traicionaron. Quitar a los que por sus pifias e intereses político-económicos, le han generado monumentales problemas; le han provocado la pérdida de popularidad, de credibilidad y de confianza.

Por eso es que hoy, más que nunca, resulta urgente el ansiado “golpe de timón” que Peña Nieto se ha negado a dar. Tomarles la palabra, por decirlo así, y hacer un cambio sustantivo en su gabinete.  La pregunta es: ¿ahora sí eliminará el fardo del grupo hidalguense que tanto daño le ha hecho a México, al Gobierno, al PRI y al propio Presidente de la República?

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